EL FINO ARTE DE CREAR MONSTRUOS
Silvana Vogt
Novela – Eterna Cadencia Editora
Hay libros que empiezan por una historia y otros que empiezan por una voz. El fino arte de crear monstruos, de Silvana Vogt, pertenece, para mí, a los segundos. Desde las primeras páginas, esa voz infantil que narra las historias de Morteros consigue con mucho encanto contar hechos extraordinarios como si fueran normales y, al mismo tiempo, hacer que el lector empiece a preguntarse qué es realmente lo normal.
Morteros es un pueblo de la Pampa Húmeda donde pasan cosas que, en cualquier otro lado, serían imposibles de creer: durante una inundación flotan los ataúdes en pleno pueblo, aparecen muertos, hay paracaidistas que no llegan a abrir sus paracaídas, un tornado puede llevarse medio pueblo y los niños conviven con las catástrofes con una naturalidad asombrosa. Pero lo más interesante es que ellos no parecen preguntarse demasiado si esas cosas pueden suceder. Las incorporan a su mundo, a sus juegos (usando los ataúdes flotantes para jugar a la guerra), las explican a su manera, les ponen nombre y siguen adelante.
Y ahí está una de las cosas que más me gustaron del libro: la manera en que los chicos construyen sentido. Todo el tiempo están tratando de entender lo que sucede, de encontrarle una explicación, de acomodarlo dentro de lo que conocen. Si descubren que los muertos leen, por ejemplo, hay que imaginar libros escritos al revés y si aparece una moto desconocida, habrá que inventar una explicación para su nombre.
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| Presentación en Buenos Aires: 24/09 |
La voz infantil es lo mejor de la novela. El lenguaje tiene algo aparentemente











