En "Carnicero, Joyce Carol Oates vuelve a su
territorio favorito: ese Estados Unidos profundo donde la violencia no estalla,
gotea. Pero en esta novela el horror avanza sobre el cuerpo femenino desde las
instituciones que deberían cuidarlo. Oates reconstruye un manicomio rural donde
las mujeres son sometidas a experimentos psiquiátricos disfrazados de
tratamientos, un laboratorio de control social donde la salud mental funciona
como coartada para disciplinarlas.
